Qué datos puede procesar la inteligencia artificial
Para cada acción que seguís, el sistema trabaja con varias fuentes a la vez. Ninguna alcanza por sí sola, pero combinadas dan un panorama más completo que el que se obtiene mirando un solo gráfico.
- Series de precios: cómo se movió la acción en minutos, días y meses.
- Volúmenes de negociación: cuántas acciones cambiaron de mano y si el interés crece o baja.
- Indicadores técnicos: medias móviles, rangos y otros cálculos habituales del análisis de mercado.
- Noticias y comunicados: titulares de resultados, anuncios de la empresa y novedades del sector.
- Contexto general: comportamiento del índice y de las empresas comparables.
El resultado se resume por activo: una tendencia, un nivel de volatilidad y una lista de los cambios recientes más relevantes. Esa presentación es la parte que más ahorra tiempo, porque convierte miles de datos en información que se lee en pocos minutos.
Acciones y criptoactivos: qué cambia
Las acciones y los criptoactivos se analizan con herramientas parecidas, pero se comportan distinto. Las acciones cotizan en horarios definidos de los mercados, tienen balances y noticias corporativas, y suelen moverse con menos amplitud en el día. Los criptoactivos operan sin pausa y son, en general, más volátiles.
Si tenés cuenta en la plataforma, podés seguir ambos tipos de activos desde el mismo panel. Para conocer el servicio de criptoactivos, mirá la página de criptomonedas, y para entender mejor cómo trabaja la tecnología, la de inteligencia artificial.
Qué esperar y qué no
Esperá información ordenada, alertas oportunas y un historial claro de lo que ocurre en tu cuenta. No esperes que la IA acierte siempre ni que evite todas las pérdidas. Una acción puede caer por una noticia imprevista, por una decisión política o simplemente porque el ánimo del mercado cambió, y ningún modelo puede anticipar todo eso.
Los resultados varían de una persona a otra y de un período a otro. Por eso recomendamos empezar con el capital más bajo del plan, revisar los reportes con regularidad y hablar con tu asesor antes de aumentar el monto. Si querés ver el detalle de los costos, consultá Planes y comisiones.
Límites del análisis automático
Un modelo aprende de lo que ya pasó. Cuando el mercado se enfrenta a una situación nueva, como una crisis o un cambio de regulación, esa experiencia puede no servir. Además, los datos pueden llegar con demora o contener errores, y la plataforma depende de que sus proveedores funcionen bien.
Por eso existen los mecanismos de pausa ante volatilidad extrema y el historial de auditoría: para limitar el efecto de una mala lectura y para que puedas revisar qué ocurrió. Estos mecanismos reducen riesgos, pero no los eliminan. La página de Riesgos los describe con más detalle.
Un día típico con el seguimiento activado
Por la mañana, antes de que abra el mercado, el sistema revisa cómo cerraron las acciones el día anterior y qué noticias salieron durante la noche. Durante la rueda, actualiza los indicadores a medida que cambian los precios y los volúmenes, y registra los cambios de tendencia que superan los parámetros que configuraste.
Al terminar el día, el panel muestra un resumen: qué activos tuvieron los movimientos más marcados, qué alertas se dispararon y cómo se comportó cada estrategia. Vos decidís cuánto tiempo dedicarle: algunas personas lo miran cinco minutos por la noche, otras una vez por semana. En ambos casos, lo importante es hacerlo con constancia y sin dejarse llevar por una sola jornada buena o mala.
Si en algún momento necesitás ayuda para interpretar una alerta, tu asesor personal está disponible para explicártela, sin costo adicional y sin que tengas que usar términos técnicos.
Cómo se ajusta el seguimiento a tu perfil
No todas las personas tienen la misma tolerancia al riesgo ni los mismos objetivos. Durante la configuración inicial, tu asesor te hace preguntas sencillas: para qué es el dinero, en cuánto tiempo podrías necesitarlo, cuánta variación tolerarías sin incomodarte. Con esas respuestas se propone un nivel de riesgo y un conjunto de activos para seguir.
Ese perfil no es definitivo. Podés modificarlo cuando cambien tus circunstancias, y conviene revisarlo cada tanto, sobre todo después de una mala racha, que es cuando más tentación hay de cambiar todo de golpe.